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En esta época, era costumbre “agarrar” ropa por casa para confeccionar trajes más o menos elaborados y salir a la calle a “darle la tabarra” a los que no iban disfrazados, al grito del consabido “¿a que no me conoces?”.
Las máscaras llevaban comida y bebida, en los receptáculos mas inopinados, que solían compartir con todos y todas, disfrazados o no. Un clásico, en ese aspecto
era el orinal con chocolate y soletillas.
Normalmente se solían gastar bromas de buen gusto, imaginativas y no muy pesadas; aunque ha quedado constancia de algunas bromas como aquella que se le
gastó a un trasnochador impenitente al que tabicaron la puerta de su casa. Cuando regresó a ella, entre la borrachera que llevaba y la perfección de la obra de albañilería, fue incapaz de atinar con la entrada del hogar hasta que la
esposa, desde dentro, descubrió la jugarreta alarmada por los gritos de este vecino.
El “itinerario” habitual de las máscaras solía ser la calle de Santa María, de Juan García (hoy Arcipreste Gutiérrez) y plaza de Ramón y Cajal, que, como vemos, es la parte final del itinerario de los desfiles actuales. Esta zona solía ser un
hervidero de máscaras que iban y venían a los bailes de asalto, montaban “espectáculos” para regocijo propio y ajeno o sencillamente daban la tabarra a sus convecinos.
Otra tradición por aquellos años era la “visita de máscaras”. Esta tradición consistía en conformar grupos de máscaras e ir visitando domicilios, ya fueran de gente conocida o no. Las máscaras siempre eran bien recibidas y se les solía agasajar con comida y bebida, mientras se les “tenía la visita”. Dentro del domicilio se montaba una pequeña fiesta donde se cantaba, se parodiaban aspectos de la vida cotidiana, en consonancia con los disfraces y todos, enmascarados y acogedores participaban de la alegría del Carnaval. Esta pequeña invasión de la intimidad no solía plantear graves consecuencias, ya que las máscaras y los
“invadidos” solían comportarse cívicamente, sin plantear desórdenes aquellas y sin expulsar a los visitantes estos.
Sin embargo corrió cierto rumor, persistente incluso hasta bien entrados los años 80, que decía que, en cierta “visita de máscaras”, una de las máscaras (a las
que no se les podía quitar el antifaz, a menos que lo hiciesen ellas) se quedó en una casa, cuando sus compañeros ya se habían marchado, en lo que parecía un
plácida siesta etílica. Tal era el respeto que se tenía por las máscaras que no se le molestó hasta bien entrado el día siguiente, cuando los inquilinos, alarmados por la persistencia del sueño de aquella máscara optaron por desenmascarar al visitante descubriendo que estaba muerto y, al parecer, de
forma violenta.
Verdad o no, esta tradición tan simpática se fue perdiendo con los años. Quizá hoy, con los tiempos y la mentalidad actuales, sería imposible recuperarla.
Así fueron celebrándose los carnavales hasta la llegada de la Guerra Civil y la Dictadura, donde, la prohibición de ir enmascarado por las calles, dificultó como es lógico la celebración de los Carnavales callejeros. Aunque existe
constancia de que muchos ciudadanos trataron de desafiar esa prohibición durante todos esos años el Carnaval callejero no volvió a recuperar su esplendor hasta la década de los 70 de ese siglo. |
PALMARÉS HISTÓRICO
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CRONOLOGÍA.
Siglo XVI.- Referencias a los Carnavales en la Literatura: Libro del Buen Amor, Arcipreste de Hita.
1510.- Primera referencia a la celebración de mascaradas en Villarrobledo y comarca.
Siglo XVII.- Referencias a los Carnavales en La Mancha en la Literatura: El Quijote, Cervantes.
1633.- Un vecino de Villarrobledo es juzgado por la Inquisición, como consecuencia de la composición y ejecución pública de unas coplas antirreligiosas.
1666.- Celebraciones blasfemas en Villarrobledo.
Siglo XIX.- Coplas del Carnaval de Villarrobledo más antiguas. Bailes de Carnaval en los distintos salones.
1869.- Inauguración del Casino Artístico y Literario.
1873.- Ordenanzas municipales que regulaban la prohibición de uso de ciertos disfraces y complementos.
1920-1936.- Primera etapa de esplendor del Carnaval de calle, las Visitas y los Bailes de Asalto.
1932.- Coplas políticas. Decae el Carnaval.
Década 1940.- Carnavales de posguerra, el Carnaval clandestino.
1943- 1990.- Los Bailes de Carnaval en el Círculo Mercantil e Industrial.
1981.- Los Carnavales vuelven a la calle. Primera proto- comparsa: El Circo.
1983.- Primeras comparsas organizadas: La Troya, La Corchea, Gorrino Carreras y Los Cipotes de La Mancha.
1985.- Nace la Asociación de Amigos del Carnaval.
1986.- Declaración de Interés Turístico Regional para el Carnaval de Villarrobledo.
1990.- Se disuelve la Asociación de Amigos del
Carnaval. El Ayuntamiento y las comparsas retoman la organización.
¿?.- Nace una nueva asociación de grupos y comparsas.
¿?.- Declaración de Interés Turístico Nacional.
PARA NO PERDERSE...
El Carnaval dura diez días desde Jueves Lardero al primer domingo de Cuaresma. Es uno de los Carnavales que más tiempo duran en España.
Todas las noches hay espectáculos organizados por máscaras en la zona de las cuatro esquinas y en la Plaza Vieja.
La llegada de los Juanes y el Concurso de Murgas es el día de Jueves Lardero.
El Sábado de Carnaval y el segundo sábado son los desfiles de las comparsas locales de adultos. El segundo sábado desfilan, además, las regionales.
El Domingo de Carnaval y el segundo viernes (fiesta local), son los desfiles infantiles.
El Lunes de Carnaval, por la noche, se
celebra el Rastrillo de Carnaval.
El Martes de Carnaval, por la noche, es el día del Orgullo Manchego.
El Miércoles de Ceniza se celebra el Entierro de la Sardina. Las comparsas portan una falla elaborada por ellos que representa a una sardina, Todas las fallas son quemadas al final del acto, no hay indultos.
El jueves siguiente al Miércoles de Ceniza se celebra el Concurso de Bodas, una de las peculiaridades más interesantes del Carnaval de Villarrobledo.
El primer Domingo de Cuaresma se celebra un Concurso de Gachas Manchegas.
En Carnaval es normal ver gente disfrazada a cualquier hora y en cualquier lugar o establecimiento.
CLAVES DEL CARNAVAL
El Carnaval de Villarrobledo tiene sus puntos fuertes en las diez noches. Cualquier rincón de la zona de Las Cuatro Esquinas (Cruce de las calles Madres y Arcipreste Gutiérrez) y la Plaza de Ramón y Cajal (Plaza Vieja) se convierte en un improvisado escenario donde desfilan miles de personas con los disfraces más inverosímiles y se escenifican las parodias más delirantes hasta altas horas de la madrugada.
Otra peculiaridad de nuestro Carnaval y que cada año va tomando más auge es el Concurso de Bodas que se celebra la noche del miércoles al Jueves. En Villarrobledo podemos presumir de que hemos casado a casi todos los miembros de todas las Casas Reales (incluida la Española) del mundo, así como a infinidad de personajes famosos y multitud de animales plantas, seres inanimados y algún que otro espécimen de dudosa categorización.
Desde hace unos años se está tratando de recuperar la tradición "murguera" que tuvo el Carnaval de Villarrobledo a mediados del siglo XIX y principios del XX si bien, todavía nos queda mucho tiempo que recuperar en este aspecto.
La auténtica "joya de la corona" es el Carnaval Infantil, único en España, donde el nivel de elaboración de los trajes es altísimo y la competencia (sana pues no hay premio económico) es tremenda en los desfiles, configurando un espectáculo inigualable.
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