Ni tenemos la más mínima vinculación con las Comparsas o con los Organismos organizadores, ni se la espera. Dicho lo cual, que cada palo aguante su vela y San Pedro se la bendiga.
Por suerte o por desgracia, somos víctimas y estamos cautivos de nosotros mismos, responsables de nuestros aciertos y esclavos de nuestros errores.